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El uso de datos y la pandemia: ¿en contra de nuestros derechos humanos?

El uso de datos se ha integrado a la respuesta de salud pública para combatir la crisis del COVID-19. La tecnología puede ser una aliada poderosa para salvar vidas y superar una emergencia global, pero también puede utilizarse como un arma vigilancia digital invasiva en contra de los derechos humanos. ¿Cómo será utilizada? 

La tecnología digital y los datos pueden ser parte de la solución al COVID-19 pero también podrían ser utilizados en contra de nuestros derechos humanos.

LA INFRAESTRUCTURA DIGITAL PARA RESISTIR LA PANDEMIA

Para hacer frente al COVID-19 podemos utilizar la infraestructura digital,  particularmente en la previsión de la pandemia y la adopción de decisiones para solucionarla. “El análisis de datos relativos al movimiento de los ciudadanos, los patrones de transmisión de enfermedades y la vigilancia de la salud podrían utilizarse para las medidas de prevención” según el Foro Económico Mundial .

El virus tiene un ritmo de propagación demasiado rápido y los gobiernos ahora  confían y utilizan nuevas herramientas de vigilancia para detenerlo. Ante el COVID-19, se puede observar una mayor aceptación y demanda de los servicios online y su uso por industrias convencionales. Gracias a ello, ahora se cuenta con data sobre las pautas de movimientos que propagan la enfermedad y las alteraciones en las poblaciones de riesgo. 

Esta información, que antes era difícil de cuantificar, es fundamental para las estrategias de vigilancia y contención. En todo el mundo,los gobiernos están desarrollando tecnologías de rastreo de contactos, así como herramientas digitales que ayudan a difundir información oportuna y precisa.

Vemos un nuevo comienzo para la infraestructura digital alentada por los gobiernos, que también puede ser aprovechada por nuevos modelos de negocios. Hay espacio para la innovación gracias a la pandemia. Algunos ejemplos son: la utilización de cámaras con reconocimiento facial para informar sobre el estado de salud de las personas, apps que advierten sobre las zonas de mayor contagio o pacientes infectados y el financiamiento para el acceso a la salud.   

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LA TECNOLOGÍA COMO ALIADO DE LOS GOBIERNOS

Los gobiernos están utilizando la tecnología para responder al brote de coronavirus. La digitalización se emplea para rastrear y monitorear a la población con el objetivo de prevenir la expansión de los contagios.

En Asia, la tecnología impulsada por la inteligencia artificial se empleó para reducir la transmisión del COVID-19. Los datos y los satélites de telefonía celular permitieron trazar un mapa de contagios en Singapur, rastrear a posibles portadores del virus en Corea del Sur y monitorear la localización de extranjeros en Tailandia y Vietnam. 

México no se queda atrás. Dos iniciativas gubernamentales buscan vigilar el desarrollo de la enfermedad  través de los datos de los teléfonos móviles. La conectividad y el internet podrían beneficiar a los mexicanos, pero ¿cómo? 

La primer acción gubernamental a nivel nacional comprende el uso de la nueva app Covid-19 MX para realizar autodiagnósticos e informar sobre las medidas de seguridad. A nivel estatal, la segunda acción implica una colaboración entre el gobierno de la Ciudad de México y las empresas telefónicas para monitorear el movimiento y contacto de los ciudadanos. 

EL USO DE DATA PUEDE VIOLAR LOS DERECHOS HUMANOS

Nuevas tecnologías se están utilizando para alcanzar mejores resultados en las políticas de salud pública pero esto podría implicar un costo en la privacidad de las personas. Se presenta un dilema entre la rapidez y la efectividad de las soluciones y la de protección de datos. 

La Organización Mundial de la Salud alertó que las regulaciones de protección de datos habían retrasado información crucial sobre la propagación del virus en China. Mientras que, organizaciones como Amnistía Internacional han hecho un llamado mundial para que los Estados respeten los derechos humanos al emplear las tecnologías digitales. 

Para Amnistía Internacional, aunque la tecnología puede y debe tener un papel en la lucha contra la pandemia, aumentar el poder para tener acceso a los datos de localización de los teléfonos móviles amenaza la privacidad, la libertad de expresión y la libertad de asociación. Además de implicar la reducción en la confianza a las autoridades y el riesgo a la discriminación. 

En México, la reciente propuesta del gobierno alertó a organizaciones de derechos digitales como SocialTIC y R3D debido a la legalidad y la pertinencia de la medida, ya que compromete el acceso a datos bastante detallados de las personas. Las organizaciones cuestionan la  transparencia con perspectiva de privacidad sobre los datos que serían recabados y con qué fines. 

Ya nos lo están advirtiendo, las soluciones tecnológicas a la emergencia del coronavirus podrían convertirse en intentos de vigilancia gubernamental arriesgando la eficacia de las respuestas de salud pública y los derechos humanos de todos, especialmente los de las personas más vulnerables, ¿cómo evitarlo? 

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